sábado, 4 de septiembre de 2010

En paz con tu recuerdo


Un día cualquiera, cuando el sol se esconda

me sentaré a la lumbre de la luna en mi jardín,

y acompañada por estrellas titilantes

y el fresco aroma del verdor de los veranos,

evocaré que feliz he sido yo a tu lado.

Habrá, eso si, pasado mucho tiempo,

pero no será un tiempo que haya pasado en vano.

Será un tiempo que aliviane los dolores,

las ausencias, los rencores y el hartazgo.

Será un tiempo sabio que me enseñe a valorar

lo mejor de aquello que vivimos y que me has dado,

y surgirán dentro del pecho, sentimientos depurados,

entonces tendré paz, y estaremos a mano.

Tu memoria jamás caerá en el olvido

aunque a veces, el verbo retocado,

te exalte mas allá de lo debido,

pero esas son trampas que usa el tiempo y el pasado.

Te sacaré del arcón de lo prohibido

para colocarte en mi mesa, en un retrato

y aceptaré que fuiste parte de mi vida

sin enojos, ni añoranzas, ni reclamos.